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30 de abril de 2017

Literatura argentina: la Generación del 37

Literatura argentina: la Generación del 37

En la librería de Marcos Sastre, un grupo de intelectuales jóvenes desarrolló durante el año 1837 una serie de reuniones para exponer y discutir temas de interés general. El liderazgo indiscutible de Echeverría per­mitió que esos encuentros delimitaran pro­gresivamente un núcleo de preocupación política, en la línea indagatoria que el pro­pio Echeverría venía estructurando desde su larga estadía en Francia, en los años 1825-1830. 

Clausurado el "Salón Literario" de Sastre, pocos meses después, por el en­rarecimiento de la atmósfera política en Buenos Aires, muchos de los contertulios del Salón continuaron sus reuniones en la clandestinidad. En estas condiciones fue fundada la "Asociación de Mayo" en junio de 1838, y Echeverría, con la colaboración tan­gencial de Alberdi, redactó para ella las lla­madas Palabras simbólicas, Credo o Creen­cia de la Joven Argentina. Casi de inme­diato, la presión de los hechos obligó al exilio a varios de los miembros de la Asociación, y a partir de entonces, y por el término de más de una década, las Palabras simbólicas se convirtieron en el repertorio ideológico fundamental de los expatriados, incluyendo a aquellos que no habían perte­necido a la Asociación primitiva.

En 1846, Echeverría publicó el Dogma socialista, una  suerte de ahondamiento pedagógico y doc­trinario en las 15 palabras o enunciados del documento original, mientras Alberdi, Gu­tiérrez, Sarmiento, Vicente Fidel López di­fundían en el extranjero los objetivos de su oposición al gobierno de Rosas y ajustaban una interpretación personal de los principios sustentados en el Credo.

 La búsqueda de un sistema institucional que pudiera supe­rar la vieja antinomia unitarios-federales, y la lucha frontal contra el régimen rosista, absorbieron todo el interés de los emigra­dos. La literatura de esos años refleja una intensa preocupación por esos temas, y el carácter casi excluyente con que los mismos fueron frecuentados hasta mucho después de la caída de Rosas (1852), y el real co­mienzo de aplicación de las ideas defendi­das en el exilio. El Dogma socialista de Echeverría; las Bases (1852) y las Cartas quillotanas( 1853) de Alberdi; Facundo ( 1845), Campaña en el Ejército Grande(1852)y Las ciento y una ( 1853) de Sarmiento; Amalia(1851) de Mármol, son, probablemente, las obras que mejor representan el espíritu de esta generación, y las que señalan sus más visibles derroteros.

Fuente: Prieto, Adolfo: Diccionario básico de literatura argentina; Bs.As., Capítulo, 1968



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